Rally Norte: mi primer contacto con la fotografía de rally
En septiembre viví una experiencia nueva detrás de la cámara: mi primer rally. Fue el Rally Norte, muy cerca de casa, lo que lo hizo aún más especial. Tener un evento así de accesible fue la excusa perfecta para adentrarme en un tipo de fotografía totalmente distinto a lo que suelo hacer. La fotografía de rally tiene algo que engancha desde el primer momento. Todo ocurre muy rápido y no hay segundas oportunidades. Hay que anticiparse, moverse con agilidad y elegir bien el punto desde el que disparar. Cada coche aparece durante unos segundos y desaparece igual de rápido, dejando solo el sonido del motor y la adrenalina del momento. Lo que más me sorprendió fue la rapidez con la que hay que reaccionar para conseguir una buena imagen. Ajustes, encuadre, enfoque… todo debe estar listo antes de que el coche entre en escena. Es una fotografía muy dinámica, que te obliga a estar concentrado y atento en todo momento. Otro de los grandes atractivos del rally es, sin duda, el colorido de los coches. Diseños llamativos, patrocinadores, números y detalles que aportan mucha fuerza visual a las imágenes. Combinados con los tramos y el entorno, ofrecen muchísimas posibilidades para lograr fotografías impactantes y llenas de carácter. Esta primera experiencia con el Rally Norte me dejó muy buenas sensaciones. Disfruté mucho del proceso, del movimiento constante y del reto que supone congelar —o acompañar— la velocidad en una sola imagen. Sin duda, una disciplina que me gustaría seguir explorando y perfeccionando.










